Trastorno de Ansiedad Generalizada, Obsesión y Depresión. Las Preocupaciones

Las características y parámetros de las  preocupaciones que constituyen el Trastorno por Ansiedad Generalizada o TAG son diferentes de las preocupaciones que cualquier persona tiene en su vida diaria. En concreto, las que se dan en el TAG, se caracterizan por ser excesivas o desproporcionadas, mucho más  frecuentes, duraderas e intensas, son más difíciles de controlar, tienen que ver con un gran número de temas o situaciones, generan mucho malestar emocional y síntomas físicos, llegando a producir deterioro en áreas importantes del funcionamiento de la persona.
Las preocupaciones que se dan en el TAG, aunque pueden darse también obsesiones, se diferencian de éstas en que las obsesiones son pensamientos o imágenes intrusivas e inaceptables para la persona que los experimenta, con un contenido más bien estático que, cuando aparecen, llegan a generar un intenso malestar. Este tipo de cogniciones (las obsesiones), van acompañadas de compulsiones (externas o internas) dirigidas a reducir a corto plazo o inmediato, la ansiedad asociada.

Por otro lado, las preocupaciones excesivas que caracterizan el TAG, también se diferencian de las rumiaciones depresivas en el contenido de éstas. Las rumiaciones (dar vueltas en exceso a un acontecimiento o idea) que se dan en las depresión, están centradas en eventos negativos del pasado, de uno mismo o del futuro. En cambio, las que se dan en la preocupación excesiva, están focalizadas más bien en futuros eventos o repercusiones inquietantes del futuro que puedan tener algún evento del pasado.

Quiero señalar la importancia de acudir cuanto antes a consultar a un profesional de la Psicología en el caso de detectar estos síntomas para aprender de manera supervisada a gestionar la preocupación y conseguir tu bienestar y calidad de vida.

NOTA: Toda la información incluida en este artículo tiene propósitos informativo. Si necesitas más consultar alguna cuestión o tienes cualquier duda, puedes ponerte en contacto conmigo mediante los datos indicados en el blog.

 

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LOS TRASTORNOS EMOCIONALES (EVIDENCIA CIENTÍFICA Y EMPÍRICA DEL ENFOQUE TRANSDIAGNÓSTICO DEL TCC)

Hacemos referencia a los trastornos emocionales cuando hablamos de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Dichos trastornos están presentes como problemas mentales y tienen una prevalencia del 25% aproximadamente.

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Su adecuado tratamiento es importante, ya que de lo contrario, pueden hacerse crónicos, llegando a influir y mermar de manera significativa el día a día de la persona que lo sufre.

La literatura científica, aporta investigaciones que demuestran que los tratamientos basados en la evidencia son eficaces.

Por otro lado, existe una alta comorbilidad entre los diferentes síndromes, a lo que se le suma un falta de especificidad en las intervenciones. Así pues, se han propuesto modelos de intervención transdiagnósticos, los cuales parten de que los diferentes trastornos emocionales tienen en común determinadas características que a su vez vienen de vulnerabilidades psicológicas y biológicas (herencia). Desde el modelo transdiagnóstico, se destaca la importancia de la regulación emocional, es decir, a las estrategias que el individuo lleva a cabo para modificar su estado emocional. Cabe destacar que, de entre estas estrategias, algunas son bastante inadecuadas. “La regulación emocional es un proceso que influye en la aparición, intensidad, expresión y experiencia de las emociones”. Este proceso parece parece contribuir de forma importante al desarrollo y mantenimiento de los síntomas de trastornos relacionados con ansiedad y el estado de ánimo (depresión). La presencia de déficit en habilidades de regulación emocional constituye el rasgo principal de las alteraciones referidas, es decir, las personas con trastornos emocionales, ponen en marcha estrategias desadaptativas (p. ej. la rumiación o la supresión) en la regulación emocional, lo que produce el mantenimiento de los síntomas.

Referencia:

  • Barlow, D. H., Farchione, T., Fairholme, C. P., Ellard, K. K., Boisseau, C. L., Allen, L. B., & Ehrenreich-May, J. (2015). Protocolo Unificado para el Tratamiento de los Trastornos Emocionales. Madrid: Alianza Editorial.

 

 

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Ataque de Pánico, Crisis de Angustia, Crisis de Ansiedad

Crecemos con una idea acerca del mundo que nos rodea, esta idea se va confirmando a través de la propia experiencia que vamos viviendo. 

Una de esas ideas consiste en que no nos ocurrirá nada (ni siquiera caemos en pensarlo),  lo que nos permite salir por la puerta de casa sin estar constantemente preocupados y  mirando de un lado a otro por si nos pudiera sobrevenir algún peligro que comprometa nuestra vida. Esto nos permite centrar nuestra atención en diferentes cuestiones y pensar en cosas que ocupa  nuestra vida diaria. Es una percepción que nos aporta la sensación de seguridad en el mundo que vivimos. De esta forma, decimos que el  nivel de alerta es adaptativo, productivo y  permite focalizar nuestros recursos en el presente. 

Por otro lado, según crecemos, experimentamos diferentes sensaciones corporales que consideramos normales.  Generalmente, solemos adaptarnos a las situaciones cotidianas aunque éstas sean estresantes.  Estamos familiarizados con las sensaciones de ansiedad (frecuencia cardíaca y respiratoria elevada, tensión muscular,  etcétera),  no nos preocupamos, incluso aunque éstas sean intensas. Por lo general, disponemos de recursos personales para manejar el estrés y las señales corporales que percibimos, las interpretamos como normales. No obstante, pasado un tiempo en el que hemos estado expuestos a una época de estrés,  nuestros recursos se ven desbordados,  físicamente estamos cada vez más desgastados  y comenzamos percibir señales raras de nuestro cuerpo, señales que no son normales, caemos en que algo no va bien, nos sentimos agobiados,  dejamos de tolerar esas sensaciones, se vuelven molestas,  estamos inquietos y tensos. El funcionamiento de nuestro sistema nervioso tiene sus propias limitaciones (aquí influye también la herencia). 

Así que, un día estando sentados, o en una reunión con amigos, en un supermercado…de manera repentina notamos algo raro, sin saber por qué, notas que se acelera la respiración, el corazón parece que se sale del pecho, calor…son efectos de la taquicardia (nos desconcierta porque no encontramos una explicación. Se ha disparado nuestra alarma (“no estoy haciendo nada para encontrarme así”; “me cuesta respirar”; “¿qué me está pasando?”; “¿a qué viene esto?”; “¿por qué estoy así?”; “¿es un ataque cardíaco?”; “¿me estoy volviendo loco/a?”, “me voy a morir”;  “¿por qué no se me pasa?, …) entramos en un círculo vicioso, ya que pensar todo esto no es precisamente tranquilizador… estamos incrementando el nivel de ansiedad ante la incertidumbre y las interpretaciones de que algo horrible me está pasando porque además, ¡lo estoy sintiendo!. Nos encontramos en pleno estado de pánico, la ansiedad sube, nos tiemblan las piernas, las manos, notamos sensaciones en el estómago, visión borrosa, sensación de irrealidad…probablemente acudas a urgencias y allí, tras realizarte las pruebas pertinentes, te digan que “no es nada”, “es ansiedad”…pero, ¿cómo que no es nada?, si te has sentido horriblemente mal…¿y si se vuelve a repetir? 

Este es un resumen general  del ataque de pánico (también llamadas crisis de angustia o crisis de ansiedad que, aunque tienen matices diferentes, en la práctica se intercambian los términos). Es un motivo muy frecuente de consulta y aprender a manejar estos ataques es fundamental para que esa percepción de que nuestro mundo es seguro no cambie y llegue a condenarnos en el aislamiento.

Si estás en esta situación, consulta lo antes posible con un profesional que pueda evaluar tu caso cuanto antes.

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TRASTORNO POR ANSIEDAD GENERALIZADA

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Los cuadros de ansiedad generalizada son complejos. La persona no sabe dejar de preocuparse, tienen un sufrimiento constante.

Cuando una persona presenta este tipo de problema, suele preocuparse de manera excesiva por las circunstancias normales de la vida diaria. Se caracteriza por una preocupación excesiva, presencia de ansiedad y una expectativa aprehensiva en una amplia gama de acontecimientos que suceden en su ambiente. Realizan una sobrevaloración de la probabilidad y  de la gravedad de que un suceso negativo suceda  y también realizan una infravaloración de los recursos propios para afrontarlo por sí mismo o la posibilidad de recibir ayuda.

La persona que lo sufre, puede presentar síntomas como tensión muscular, irritabilidad, fatiga, alteración en el sueño, conductas de evitación, incluso ataques de pánico.

Desde el marco Cognitivo Conductual, el tratamiento de este tipo de trastorno se aborda (previa exploración, evaluación correcta del trastorno, elaboración del análisis funcional, establecimiento de objetivos…) mediante técnicas cognitivas y conductuales.

Por poner un ejemplo muy, muy general y que tendrá que adaptarse dependiendo del caso individual: psicoeducación, técnicas de desactivación (relajación, respiración, hipnosis), reestructuración cognitiva, exposición a la preocupación, prevención de recaídas.

En caso de presentar estos síntomas o si te identificas con lo que has leído, ponte en contacto y reserva tu cita. Existen técnicas efectivas que pueden ayudarte a tratar tu malestar.

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Falsas Memorias

En 1947, dos psicólogos de la Universidad de Harvard, Gordon Allport y Leo Postman, llevaron a cabo algunos experimentos que se publicaron en el libro The psychology of rumor. En uno de esos experimentos estaba formado por tres grupos de 6-7 individuos y en cada grupo, se expuso a un sujeto a una diapositiva, éste será la única persona de cada grupo que verá la imagen, y tendrá que realizar una descripción de dicha diapositiva en voz alta. Una vez termina la descripción, la imagen desaparece. La descripción que se hizo en voz alta, será escuchada por un segundo sujeto que no ve la diapositiva. Este segundo sujeto, cuenta al tercero (que no ha oído ni visto nada) la descripción que recuerda haber escuchado del primero, y así sucesivamente se va trasladando el recuerdo de uno a otro. Se obtienen tres relatos finales. La diapositiva consiste en una escena de un vagón de metro donde hay varias personas, entre las que se encuentran dos hombres de pie (uno blanco y otro negro). El hombre blanco que está de pie lleva un la mano una navaja de afeitar.

Con este experimento, se pudo comprobar la transformación del recuerdo, el cual se fue desfigurando a través de cada transmisión. Cabe destacar, que finalmente la navaja de afeitar la llevaba, en el recuerdo final de los tres grupos, el hombre negro que iba de pie. Esta distorsión se relacionó con un proceso de construcción y reconstrucción  del suceso inicial que se lleva a cabo mediatizado por factores como el conocimiento previo y las creencias, actitudes, prejuicios, hábitos, etcétera, que pueden hacer “recordar” detalles falsos. Por tanto, se puede afirmar que la memoria es sensible a diversos factores, llegando a crear recuerdos que nunca han sucedido. Parece que la memoria humana se moldea y ajusta al mundo, siendo incluso capaz de crear falsos recuerdos.

Un ejemplo en el que puede modificarse el recuerdo puede ser en la memoria de testigos, ante situaciones traumáticas, como por ejemplo un accidente de tráfico, donde la información sugerida puede comprometer la información y la exactitud  de la declaración. La referencias y datos que proporcionan los testigos, contienen información que no es exacta al responder a las preguntas (errores de comisión).  Además, cuanta más información se sugiera mediante las preguntas, más errores se cometerán (Loftus, 1975).

En este último sentido, existen diferentes estudios acerca de la sugestión como por ejemplo la hipnosis, donde se emplean distintos entrenamientos en imaginación. A través de esta técnica, se puede sugerir al individuo la generación interna de escenas en las que focalice su atención en múltiples detalles y estímulos provenientes de los distintos sentidos, pudiendo alcanzar un estado distinto a la vigilia o relajación y generándose cambios a nivel fisiológico, cognitivo y conductual. Dicho estado, evocado mediante sugestiones, puede interferir en los recuerdos, llegando incluso a generar falsas memorias si no se realiza con cuidado.

 

 

 

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Pericial Psicológica

La Psicología Jurídica comprende el estudio, explicación, promoción, evaluación, prevención y en su caso, asesoramiento y/o tratamiento de aquellos fenómenos psicológicos, conductuales y relacionales que inciden en el comportamiento legal de las personas, mediante la utilización de métodos propios de la psicología científica y cubriendo por lo tanto distintos ámbitos y niveles de estudio e intervención (Psicología aplicada a los tribunales, psicología penitenciaria, psicología de la delincuencia, psicología judicial – testimonio y jurado- , psicología policial y de las Fuerzas Armadas, victimologia y mediación).

Las intervenciones más frecuentes en las que intervenimos son:

– Derecho Penal: valoración de la responsabilidad criminal en casos de trastorno mental de un acusado (evaluación de la imputabilidad del procesado en centro penitenciarios, por ejemplo), competencia de una persona para ser juzgado o para prestar testimonio, secuelas/lesiones psíquicas o psicológicas de las víctimas, etcétera.

– Derecho civil: valoración de daño y secuelas psicológicas, en colaboración con psiquiatra llevamos a cabo valoración de tutelas e incapacitación de adultos, internamiento forzoso en centro hospitalario.

– Derecho de familia: adopción y evaluación de idoneidad de los progenitores (patria potestad, guarda y custodia), en la atribución de la custodia de los hijos en caso de divorcio y/o separación, recomendaciones sobre planes de comunicación y contacto.

– Derecho laboral: valoración de daños y secuelas psíquicas o psicológicas a consecuencia de accidentes o situaciones de trabajo.

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El objetivo último de la evaluación psicológica forense es elaborar el Dictamen Pericial correspondiente al objeto de litigio. La acción del reconocimiento técnico del objeto del debate es conocida como peritaje o peritación (Ibáñez y de Luis, 1992)

¿RAZÓN O EMOCIÓN?

Van juntas, en cada decisión que tomamos, coexisten.
El arte está en mantener un equilibrio en función de las demandas de nuestro día a día.

Algunas pautas para conseguirlo:

  1. Tomar conciencia de nuestras emociones.
  2. Evitar juzgar nuestras propias emociones.
  3. Fomentar la empatía
  4. Conseguir gestión emocional.
  5. Fomento de una comunicación asertiva.
  6. Aceptarnos de manera incondicional con nuestras virtudes y limitaciones.

Si estás interesado/a en conseguirlo, puedes consultarme por teléfono o a través de  mi web

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PSICOTERAPIA DEPRESIÓN

Cuando nos despertamos, lo hacemos de manera progresiva (aunque nos parezca que es automático) y podemos generar pensamientos e ideas acerca del día al que nos vamos a enfrentar. La sensación es de automaticidad, muchas veces no somos conscientes.

Hay personas que al levantarse se encuentran mal sin que detecten nada que lo explique, les ocurre al levantarse, casi de manera automática.
Esto resulta inquietante ya que no encuentran explicación. Pues bien, En algunas personas ocurre que, antes de abrir los ojos y salir de la cama, van cargándose y anticipando pensamientos del tipo: “menudo día me espera”, “no se me quita esta sensación”, “cuándo acabará esto”, “no puedo con este curso”, etc.

Así que, antes de salir de la cama, ya se cargan de fantasmas que, en ocasiones, consiguen hacer sentir que son incapaces de enfrentarse a su día y, como consecuencia, se quedan postrados y encogidos en la cama.

Es posible que lleves un tiempo en el que te sientes triste, deprimido, sin ganas de hacer cosas, sin mucha ilusión por lo que, hace no mucho, te generaba alegría.

Este es solamente uno de los muchos casos que veo en consulta. Es importante detectar y actuar cuanto antes en el caso de reconocer este ejemplo.

 

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Ansiedad, estrés, preocupación

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“yo soy muy nervioso”, “de siempre he sido así”, “soy como mi padre, muy inquieta”, “a mi madre le dio un infarto falso, en casa es que padecemos de nervios”…estos son algunos ejemplos de los muchos que verbalizan personas que presentan problemas de ansiedad y acaban en consulta.
En ocasiones pueden acudir porque se sienten tristes, frustradas, cansadas de estar <<a la cabeza de todo>>.

Uno de los aspectos que suele llevar a las personas a mi consulta, es la preocupación, que les genera un nivel elevado de malestar y angustia diaria. Principalmente, lo que suele ser efectivo es trabajar en la aceptación (que no resignación) de la incertidumbre. Racionalmente, todos sabemos que no podemos controlar todo lo que sucede en nuestra vida pero, paradójicamente, hay personas que llevan a cabo acciones (a nivel mental, conductual) para tenerlo todo bajo control. Craso error, ya que, además de ser agotador y desgastante, repercute en la propia estima.

No tienes por qué llegar a tal extremo, pero si te sientes de esta forma y consideras que te está afectando a tu día a día, puede ser momento para consultar y evaluar tu caso.

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